Las horas se habĂan vuelto pesadas. No era el cansancio comĂșn de un dĂa difĂcil, sino una fatiga que se hundĂa en mis huesos, como si algo estuviera absorbiendo lo que soy, deshilando mi esencia desde dentro. Cada paso, cada respiraciĂłn, se sentĂa como si alguien mĂĄs la reclamara.
Esa noche, mientras intentaba dormir, no llegó el descanso⊠sino ella.
La voz, suave pero cargada de un eco antinatural, vibrĂł en mi mente.
âEres mĂa⊠siempre lo has sido.
AbrĂ los ojos de golpe. La habitaciĂłn estaba