El GuardiĂĄn del Bosque nos habĂa despedido con esa Ășnica frase que seguĂa repitiĂ©ndose en mi mente como un eco imposible de silenciar:
"O lo dominas⊠o te dominarå."
Salimos de la cĂĄmara en silencio, descendiendo por los tĂșneles hĂșmedos y oscuros que llevaban al exterior. No era solo el peso de sus palabras lo que me aplastaba, sino la certeza de que no quedaba tiempo. Cada dĂa que pasaba, la voz dentro de mĂ se volvĂa mĂĄs clara, mĂĄs segura⊠y yo, mĂĄs frĂĄgil ante ella.
Kaor caminaba primero, su