La noche había caído como un manto espeso, envolviendo la pequeña cabaña en la que se refugiaban. Afuera, el viento ululaba entre los árboles, como si la propia naturaleza quisiera advertirles que algo se acercaba. Dentro, el fuego crepitaba en la chimenea, proyectando sombras danzantes en las paredes, pero ninguna de esas siluetas era tan inquietante como lo que habitaba dentro de ella.
Él estaba sentado frente a ella, observándola como si con su mirada pudiera encontrar respuestas que las pal