El aire estaba cargado de electricidad. No una que pudiera verse o sentirse en la piel, sino una más profunda, invisible, vibrando bajo la superficie del mundo. Ailén lo notaba. Desde aquella visión que la arrojó de nuevo al pasado como Thariel, algo dentro de ella había comenzado a cambiar… o quizás despertar.
Al principio, fueron sólo sueños. Fragmentos de otro tiempo, otra vida. En uno de ellos, caminaba por un bosque de árboles blancos, donde el cielo tenía dos lunas y el viento susurraba e