Traiciones, decisiones y más (1era. Parte)
Al día siguiente
Moscú
Viktor
Reconozco que habría sido casi un milagro que Dominic mordiera el anzuelo, pero el imbécil nunca supo actuar con verdadera sensatez. Siempre le pesó ser la sombra de nuestro padre. El apellido Todorov le quedaba grande, y yo lo sabía. A eso apunté cuando intenté venderle mi supuesta colaboración: a su necesidad de demostrar que tenía el control, de tapar su falta de mano dura.
Por supuesto, jamás tuve intención de ayudarlo. Mi único objetivo era encontrar cualquier