Dolor, angustia y más (1era. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Arianna
Creí que nunca volvería a sentirme así: rota, impotente, furiosa. Pero volvió a sucederme.
La partida de Dominic me atravesó como una cuchillada. Me dejó una herida profunda al marcharse sin una puta explicación. ¿De verdad no entendía que no podía tratarme como si fuera un adorno decorativo, algo que se deja en una repisa mientras él decide el rumbo de su vida?
Desde el inicio habíamos puesto reglas, aunque nunca las pronunciamos en voz alta. Éramos una pareja, con todo lo que eso implicaba. Al menos yo lo era.
Y aun así, lo único que recibí fueron evasivas. Órdenes. Frases cortas, secas, como si fuera una más de sus amantes, alguien que debía obedecer sin pestañear. Pero no. No iba a quedarme llorando en los rincones como una magdalena, ni a encerrarme en una habitación a pudrirme de pena. Mi vida no se detenía por él. Ni por nadie.
Apenas pude, me fui a Divinas.
Claro que llevaba al perro guardián de Gregory pegado a mis talones, siguiéndome como una s