Lo que no se dice (2da. Parte)
Al día siguiente
En las afueras de Kazanlak
Dominic
Dolor, rabia, odio. Aun así, ninguna de esas palabras alcanzaba para describir lo que sentí al ver el nombre de Natasha en la libreta. Fue un golpe seco, directo al pecho, como si alguien me hubiera metí la mano en mi corazón para estrujarlo.
Alguien había dado la orden de ejecutarla. No fue Russell. Él solo era un sicario, un engranaje más. Para hombres como él, la muerte no era un misterio: se anotaba, se codificaba y se cumplía.
Ahí estaba la fecha exacta, implacable, debajo del código: N17 / limpieza. Eso no era una suposición, tampoco una coincidencia, fue una ejecución planificada.
Pero lo que terminó de romperme fue lo que seguía, escrito con la misma frialdad quirúrgica: unas iniciales. BGD: Bogdan.
El pulso me martillaba las sienes. No había marcha atrás. Si Bogdan figuraba ahí, entonces sabía algo. Y yo iba a encontrarlo, aunque para eso tuviera que alejarme de Arianna.
Tal vez debí decirle la verdad. Toda. Pero esa guerra