Pero bloqueó el camino.
—Tambien el señor Chevalier está preocupado por usted.
Olí sintió una mezcla de rabia y asco.
—Dígale que deje de usar intermediarios. Y que me de la cara. El sabe dónde vivo.
—Podría facilitar las cosas.
—No hay nada que facilitar.
El hombre la observó unos segundos más.
—El padre Claudio aún está débil.
El mensaje era claro.
Olí sostuvo su mirada sin parpadear.
—Y ustedes siguen cometiendo errores.
El hombre frunció ligeramente el ceño.
—¿Errores?
—Amenazar a alguien