Arianna vio la escena de sus hijos con Claudio, y no sintió celos. No sintió rabia. No sintió miedo.
Sintió paz.
-Ya es hora padre. -dijo Enzo.
-Se feliz hijo, te lo mereces. Y quiero nieto corriendo pie la casa. -dijo Paolo abrazando a su hijo.
Claudio los miró sintiendo esa presión en su pecho. Miró a su padre, a sus hijos. Y por último a Arianna, que sonrió levemente.
Claudio sonrió y caminó seguido por todos.
A lo lejos comenzaron a escucharse murmullos. Invitados tomando asient