Día de la boda
El murmullo dentro de la parroquia crecía como una ola.
Las flores blancas seguían adornando el altar. El órgano había quedado en silencio abrupto. Las puertas laterales se abrieron de golpe cuando Oli salió corriendo por la acera empedrada, levantando apenas el borde de su vestido.
El velo quedó atrapado unos segundos en el picaporte.
Lo arrancó sin mirar atrás.
—¡Oli! ¡Espera! —gritó Claudio, saliendo tras ella.
La alcanzó antes de que cruzara la reja del atrio. La tomó del bra