Quince minutos después, Olí entró a la habitación sin tocar.
Claudio estaba despierto, mirando hacia la ventana. La luz de la tarde caía sobre su perfil, marcando el cansancio, pero también algo nuevo.
Determinación.
Cuando la vio, su expresión cambió. Olí bajó la mascarilla.
—Estás pálida. —dijo de inmediato.
Ella intentó sonreír.
—No empieces.
Se acercó a la cama.
Claudio la observó con atención.
—¿Qué pasó?
Olí dudó.
Si le decía la verdad, Claudio actuaría.
Y actuar significaba exponerse.
—N