Día del accidente
Las campanas aún resonaban cuando todo comenzó a desmoronarse.
Enzo fue el primero en notar la tensión en el rostro de Paolo. Lo vio salir de la iglesia con el gesto desencajado, siguiendo a Dominic y a Aimar hacia el estacionamiento.
—Algo no está bien. —murmuró.
Emiliano, nervioso, miró hacia la puerta principal donde los invitados murmuraban confundidos.
—¡Joder! Todo esto se volvió un desastre desastroso. La novia y el padre se fugaron, la enfermera y el novio se fugaron…