Martina veía y sentía a su hija; creía que esto era parte de un sueño, pues ella jamás creyó volver a tener a su hija en brazos. Ella jamás pensó que tendría la oportunidad de sentirla así de cerca.
- ¡Perdóname…! -dijo Eva con voz bajita.
- No tengo nada que perdonarte, yo soy quien fue el monstruo en esta familia, yo fui quien rompió a cada uno de los integrantes de esta familia, no merezco el perdón de nadie, yo fui quien tomó decisiones que afectaron a todos. -dijo Martina entre lágrimas.
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