- ¡Anda mi cielo! ¡Vamos al jardín a jugar! ¡Dejemos descansar a mamá! -dijo Sebastian bajando las escaleras y llevando en brazos al pequeño Ivan.
Al final de las escaleras, estaba Martina, quien, al verlo venir con el pequeño Ivan, los esperó.
- ¿Cómo está la niña? -preguntó Martina preocupada.
- Bien, solo algo cansada… -dijo Sebastian tranquilamente. – ¡Anda, mujer! Sabíamos que esto sería un proceso largo, así que, vamos poco a poco, un día a la vez.
- Me preocupa Eva, ya ha pasado un mes de