Eva, Alejandro y augusto salieron de Madrid, este sería un nuevo comienzo, El pequeño Augusto, era evidente que daba brincos de alegría, aunque Eva trataba de ser discreta con lo que ocurría entre ella y Alejandro, era más que obvio que Augusto no era tonto y se daba muy bien cuenta de que sus padres traían algo entre manos.
- Mami, cuando lleguemos a México, ¿Dónde viviremos? -preguntó Augusto con duda.
- Mi cielo, buscaremos una casa, pero por el momento nos estaremos quedando en el hotel qu