Tras aquella anoche de pláticas pendientes y reacciones inesperadas, el sol poco a poco se fue colando por las ventanas. Eva, que luego de llorar por largo rato, se había quedado dormida, y hoy, con los primeros rayos del sol, despertaba a su realidad, una en donde la vida había cambiado en un abrir y cerrar de ojos.
- Mami, mami… -escuchó la voz de Augusto emocionado.
- Sí, cariño, ¿Qué sucede?
- Mi papá me fue a ver anoche y prometió irnos a ver a España… -dijo el niño brincando sobre la cama