Luego de un largo día de trabajo, Eva y Alejandro regresaron a casa. Ella sintió un enorme descanso al llegar a su hogar, se quitó las zapatillas y sacó su blusa de la falta.
Realmente estaba exhausta, el no conocer el medio donde se desenvolvía su ahora esposo, sinceramente le resultaba agotador, pero trataba de aparentar lo contrario.
Alejandro perfectamente se daba cuenta de aquello. Mientras ella preparaba una ensalada para cenar, Alejandro llegó por detrás, rodeó su cintura con sus brazos y