—Yo también quiero eso.
Cassian levantó la mirada asesina hacia ella.
Jessica continuó, con la voz suave que lo irritaba.
—Alfa Cassian —susurró—. El mundo como lo viste hace siglos... ya no existe.
La vena del cuello de Cassian palpitó.
—¿Qué estás diciendo? —gruñó él.
—Lo que antes era tu territorio, tu manada ya no está.
—Mientes —escupió.
—Ojalá —dijo ella—. Pero no, mi manada tampoco, para mí desgracia.
Ella avanzó un paso más cerca de él pero no lo suficiente para que no tratara de matarla