En la cabaña hechizada, Jessica observaba la escena a través de un espejo encantado que mostraba la casa de la manada del Este donde estaba Cassian y Katherine.
Vio cómo Katherine se apartaba del toque de Cassian, como sus ojos se llenaban de lágrimas, como su voz se quebraba.
Una sonrisa lenta y fascinada se extendió por su rostro.
—Mira eso, Serenya —susurró—. El sufrimiento de Katherine apenas comienza y ya estoy disfrutándolo tanto.
Katherine no le respondió a Cassian como si con ese gesto