Cuando llegó a la casa de la manada, Katherine nada más al verla, se cruzó de brazos y arqueó una ceja.
—¿Dónde estabas? Pensé que vendrías temprano... —después se quedó en silencio al ver la expresión de su prima.
Adhara se detuvo frente a ella todavía sonrojada y con la respiración un poco agitada.
—Pasé por el río —admitió bajando la voz para que nadie más que Katherine pudiera oírla—. Y... lo vi.
Katherine parpadeó confundida.
—¿A quién?
—Stephano —susurró Adhara mordiéndose el labio inferi