Adhara bajó de la plataforma con pasos firmes.
—¡Les daré un tiempo para la siguiente ronda! Kath, dile a ese imbécil que vaya a donde estaré, por favor —susurró únicamente para su prima.
Katherine sonrió casi imperceptiblemente y asintió con la cabeza.
Adhara se alejó todo lo que podía, lejos de los ojos curiosos.
Stephano no tardó en llegar y sus ojos se encontraron en ese momento.
—No —gruñó ella antes de que él abriera la boca—. Tú no participarás.
Stephano levantó una ceja con la mandíbula