Amanda se subió a su habitación, aún sentía como su piel arde ante la cercanía de Jared, la mujer solo puede dejar escapar un suspiro, no era fácil ser esposa de Jared Davenport, pero ella sabe que debía adaptarse y no dejarse doblegar ante su esposo, pero sabe que aquello era prácticamente una misión imposible, pero ella prefiere morir en el intento. Entre tanto París se alzaba con un escándalo. No fue un rumor discreto ni una filtración a medias. Fue una explosión. Portadas digitales, noticieros matutinos, columnas de opinión y redes sociales ardían con el mismo nombre repetido una y otra vez: Elizabeth Carrasco.
“La tía traidora.”
“La arquitecta saboteada.”
“El escándalo empresarial del año.”
Las pruebas eran irrefutables. Correos electrónicos, transferencias bancarias, contratos encubiertos, testimonios protegidos. Todo salía a la luz con una precisión quirúrgica que solo una maquinaria poderosa podía ejecutar. París, siempre ávida de tragedias elegantes, se deleitaba ahora con aq