La choza y toda la Tribu fue sacududa, la tormenta regresó en la madrugada.
No fue un murmullo tímido ni un suspiro de lluvia suave sobre las hojas. Volvió como un animal indómito, golpeando la selva con furia, desgarrando el silencio de la noche con el rugido del viento. La choza crujió como si despertara de un mal sueño, sus paredes de madera y barro resistiendo los embates de la naturaleza.
Amanda abrió los ojos de golpe.
Por un segundo no supo dónde estaba. La oscuridad era espesa, apenas r