El aire todavía estaba cargado de humedad cuando el cielo comenzó a abrirse después de la lluvia. Las nubes, densas y grises durante toda la tarde, se deshilachaban lentamente hacia el oeste, dejando pasar una luz dorada que parecía encender la selva hoja por hoja. El atardecer descendía con una suavidad casi ceremonial sobre la tribu.
Algunas de las chozas de la Tribu estaban hechas de madera oscura y techos de palma trenzada, exhalaban el olor de la lluvia reciente. El barro, espeso y brillan