El impacto de su llegada aún vibraba en el aire cuando Jared y Amanda comenzaron a avanzar dentro del salón. No hubo prisa. No hubo gestos innecesarios. Cada paso que daban era firme, medido, como si ambos comprendieran que aquel no era solo un evento social, sino un escenario donde se medía el poder. El murmullo regresó poco a poco, pero ya no era el mismo. No era ruido. Era análisis. Especulación. Asombro. Amanda sentía las miradas clavarse en su espalda como pequeñas agujas invisibles. Hombr