El impacto de su llegada aún vibraba en el aire cuando Jared y Amanda comenzaron a avanzar dentro del salón. No hubo prisa. No hubo gestos innecesarios. Cada paso que daban era firme, medido, como si ambos comprendieran que aquel no era solo un evento social, sino un escenario donde se medía el poder. El murmullo regresó poco a poco, pero ya no era el mismo. No era ruido. Era análisis. Especulación. Asombro. Amanda sentía las miradas clavarse en su espalda como pequeñas agujas invisibles. Hombres acostumbrados a controlar mercados la observaban con curiosidad estratégica. Mujeres envueltas en sedas y diamantes la evaluaban con una mezcla de juicio y desconcierto. Nadie decía nada, pero todos pensaban lo mismo.
¿Qué hacía Amanda Portal junto a Jared Davenport? Definitivamente aquella era la pregunta silenciosa que se realizan, sus miradas y sus gestos precavidos los delataba.
Jared, en cambio, parecía completamente ajeno a la inquietud que provocaban. Caminaba con la naturalidad de qui