La penumbra no duró más que unos segundos, pero fue suficiente para alterar el pulso del salón. Cuando las luces regresaron, lo hicieron de manera gradual, suave, como si el espacio mismo quisiera prepararse para algo importante. Un murmullo expectante recorrió la gala, una vibración distinta, cargada de anticipación. Antoine Morel apareció junto a Jared casi de inmediato. No había prisa en sus movimientos, pero sí determinación. Se inclinó apenas, acercándose lo suficiente para que sus palabra