La caravana negra se detuvo frente al salón de fiestas como un animal de lujo domado a la fuerza. El edificio, una joya de cristal y mármol enclavada en el corazón de París, resplandecía bajo luces cálidas y doradas. Periodistas, invitados selectos y figuras del mundo empresarial comenzaban a congregarse, atraídos por la promesa de una noche importante.
Jared Davenport fue el primero en descender.
Su sola presencia alteró el aire.
Alto, de porte impecable, vestido con un traje negro de corte pe