La tarde se arrastró con una lentitud que Erick sintió como una tortura. Cada minuto era una eternidad, cada segundo un recordatorio de la conversación que había tenido con su padre. Las palabras de Donato resonaban en su cabeza como un eco que no se apagaba, como una campana que seguía sonando incluso después de haber dejado de vibrar. "La familia de Luisa está manchada... todo eso salpica el buen nombre de los Benedetti... decidir si sigue siendo parte de esta familia o no."
No podía concentr