La luz de la tarde se filtraba por los ventanales de la mansión de Luisa y Erick, bañando la sala con un resplandor dorado que parecía pintar cada rincón con calidez y esperanza. El sol de la tarde se reflejaba en los muebles de madera oscura, creando sombras suaves que bailaban en las paredes. Luisa estaba sentada en el sofá, con las manos descansando sobre su barriga redondeada, que ya mostraba los signos evidentes del embarazo. Llevaba puesto un vestido ligero de color crema, que caía suavem