La mañana llegó con un sol pálido que se filtraba por las cortinas del baño. Erick estaba bajo el agua caliente, con los ojos cerrados, la cabeza gacha, el cuerpo golpeado por otra noche de insomnio. El vapor lo envolvía como una nube espesa, pero no lograba calmar el frío que llevaba por dentro.
Llevaba días así. Días sin dormir. Días sin hablar con Luisa. Días sintiendo que el suelo se abría bajo sus pies.
El agua caía sobre su espalda, golpeándolo como los pensamientos que no lo dejaban en p