251. La Noche antes de Romper la Jaula de Paredes Blancas
La noche en las sierras era fría y clara. Una luna creciente, una uña de plata afilada, colgaba en el cielo, derramando una luz débil sobre el campamento improvisado de Elio. Ya no era una cueva. Se habían movido a las ruinas de una vieja estancia jesuita, un lugar de muros de piedra y arcos rotos que le daba a su guerra un aire de cruzada antigua. Su manada, lo que quedaba de ella, se movía en un silencio tenso, limpiando armas, afilando garras, sus ojos ambarinos reflejando el fuego de las ho