Mundo ficciónIniciar sesiónLa revelación de la mentira de Selene no trajo consigo una explosión de rabia. Trajo un frío polar. Un silencio que se instaló en el estudio de Leonardo Lombardi y que pareció congelar el tiempo. Florencio se quedó allí, sentado en el sillón de su padre, la verdad de la traición de Selene deshaciendo lentamente la imagen idealizada que había construido de ella en su duelo. No era una mártir. No era una heroína







