235. La Tierra sobre el Cielo
El silencio que había seguido al rugido del complejo al derrumbarse no fue un vacío. Fue un peso. Un millón de toneladas de roca y secretos que cayeron no solo sobre el cuerpo de Selene, sino sobre el alma de Florencio. Se había quedado de rodillas en el pasillo mientras se desmoronaba, y el polvo asentándose a su alrededor como una nevada de ceniza, mirando la pared infranqueable de escombros que había sido su último atisbo del cielo plateado de sus ojos.
Florencio había sobrevivido. Y odiaba