Mundo de ficçãoIniciar sessãoSelene se quedó inmóvil en la habitación de Mar, el eco de esa nueva voz, de esa nueva certeza, resonando en sus oídos. “Ya sé quién soy.” No había sido la declaración de una chica rota. Había sido la de una potencia naciendo. La piel se le erizó. Su plan de controlar a Mar, de usarla como un peón dócil, se había desintegrado. Había intentado ponerle una correa a una tormenta







