Mundo ficciónIniciar sesiónPasaron cinco días.
Cinco días que para Selene fueron una eternidad en una jaula sin barrotes. El piso franco de San Telmo, con sus paredes blancas y sus muebles impersonales, se había convertido en un laboratorio donde ella era el único espécimen bajo el microscopio de su propia ansiedad. La ciudad, ese monstruo de ruido y prisa que rugía al otro lado de la ventana, la estaba enfermando.El aire acondicionado le resecaba la piel y los pulmo






