Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl grito de Mar se ahogó en el estruendo de los cristales rotos. La realidad se había descompuesto en un caos de disparos, gruñidos y sombras que se movían con una velocidad depredadora. Selene no le dio tiempo a pensar. La agarró del brazo con la fuerza de un cepo de acero y tiró de ella, arrastrándola fuera de la habitación profanada, lejos del altar de velas y fotos.
—¡Nos vamos! ¡Ahora! —siseó Sele






