Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl barrio de Punta Mogotes dormía un sueño tranquilo, ajeno a la guerra silenciosa que se estaba librando en sus calles. Las casas, con sus jardines cuidados y sus luces de porche encendidas, eran postales de una normalidad que a Selene le pareció obscena, casi un insulto. Se movían agachados, pegados a las sombras de los muros, dos fantasmas en un mundo que no estaba hecho para ellos.
Florencio iba delante. Su cuerpo estaba tenso, alerta. Sosten&iacu






