097. El Mensaje para la Reina Desahuciada
La decisión estaba tomada, y con ella, un frío calculador se instaló en la cueva, desplazando los últimos vestigios de la intimidad vulnerable que habían compartido. Se habían convertido, de nuevo, en dos piezas de un mecanismo de guerra. La alianza forjada con los mercenarios de Kael era una espada de doble filo, una abominación táctica que los obligaba a confiar en el enemigo de su enemigo, y ambos sabían que la lealtad de esos hombres era tan volátil como el precio del acero en el mercado neg