096. El Contrato Escrito con Sangre Ajena
La aparición de Selene fue un relámpago en la quietud del crepúsculo. Un segundo estaba el aire vacío, y al siguiente, ella estaba allí, una pantera de piel y furia aterrizando en silencio entre los dos bandos. Los mercenarios reaccionaron por instinto, levantando sus armas, el sonido de los seguros al quitarse resonando en las ruinas.
—¡Alto! —La voz de Kael fue un ladrido, no de pánico, sino de asombro.
Sus ojos fríos, de un azul acerado, no se apartaban de Selene. Vio la forma en que se erg