082. El Primer Hilo de la Telaraña
El dictamen llenó la cueva de un nuevo propósito. El aire ya no estaba viciado por el miedo al acecho, sino cargado con la electricidad de la caza inminente. Dejaron de ser dos seres a la defensiva para convertirse en un comando de operaciones. La inversión de roles era total: ahora, ella era la experta en el "qué" y el "porqué", y él, el especialista en el "cómo" y el "con qué".
—Bien —comenzó Florencio, su mente cambiando instantáneamente al modo táctico—. Los mercenarios de Blandini. No pode