081. Elegir el Veneno
La pregunta de Florencio no era una pregunta. Era una daga de tres filos, y la ponía en la mano de Selene, obligándola a elegir cuál de ellos clavaría en su propio futuro. Elio, el monstruo de su pasado. Mar, el monstruo que ella había ayudado a crear. O Blandini, el monstruo del mundo de él, cuya guerra ahora se derramaba sobre el de ella.
Selene se apartó de él. Caminó hasta el rincón más oscuro de la cueva, buscando una distancia que le permitiera pensar. Se sentó en el suelo frío, abrazando