061. La Carnada y el Anzuelo
El amanecer se derramó sobre el bosque, una luz fría que no traía promesas, solo la cruda realidad del día que comenzaba. La cabaña, que había sido escenario de confesiones y enfrentamientos, se convirtió en la base de operaciones para una cacería de un tipo diferente. Una cacería de almas.
El plan de Selene era simple en su concepción y brutalmente complejo en su ejecución. Sabía lo que Mar quería: un espectáculo. El atisbo de la bestia. La confirmación de su fetiche. Y Selene se lo iba a dar.