043. La Jaula Concedida
El regreso a la cabaña fue un viaje a través de la derrota. Cada kilómetro que la camioneta devoraba hacia la costa era un recordatorio del plan fallido de Florencio, una confirmación de la aterradora fragilidad de Selene. Él conducía en un silencio tenso, las manos aferradas al volante con una fuerza que le blanqueaba los nudillos. La máscara de control se había agrietado, y debajo solo quedaba la frustración de un hombre que se había topado con un problema que no podía solucionar ni con poder,