024. Tuya, Aunque te Duela
La puerta de la habitación se cerró tras Selene, pero el eco de la confrontación permaneció vibrando en el aire de la cabaña, una nota sostenida de amenazas y promesas rotas. Florencio se quedó inmóvil, de pie, el vaso de whisky olvidado en la mano. La espalda de ella al pasar a su lado, la tensión en sus hombros, el roce deliberado de su cuerpo… todo había sido una declaración. La presa se había negado a aceptar su rol. Peor aún, lo había desafiado en su propio terreno.
Una sonrisa amarga, cas