Durante toda la semana, Dorian intentó convencerse de que no volvería.
No era un hombre que se dejara arrastrar por caprichos, había aprendido desde joven que el control era lo único que diferenciaba a los que mandaban de los que obedecían. Sin embargo, Isode había hecho que esas reglas se tambalearan.
La odiaba por eso.
La odiaba… y la deseaba.
En el espejo de su apartamento, se observó desnudo, las marcas del último encuentro ya habían desaparecido, pero en su mente seguían ardiendo. Reco