CAPÍTULO 73: POST PARTO
Eden
El búnker huele a sudor, sangre seca y metal. Y a recién nacida, lo cual, sorprendentemente, es lo único que me mantiene cuerda en este momento. Selena duerme en mi pecho, ajena al desastre que fue su llegada al mundo, mientras el pecador se sienta frente a mí con el rostro apretado y la mandíbula tensa. La camisa empapada de sangre está en el suelo, y entre los vendajes improvisados y los frascos que encontró en una vieja caja de primeros auxilios, intento no pensa