CAPÍTULO 72: UMBRAL
Eden
El dolor me parte en dos, justo cuando la puerta blindada del búnker se abre. Mi corazón da un vuelco, pero me tranquilizo cuando los veo a los dos entrar. La puerta se vuelve a cerrar y todo vibra: mi columna, las luces de emergencia, el eco de disparos lejanos que ya no sé si son reales o pura memoria. Lo único que sé con certeza es que la próxima contracción va a arrancarme el alma… o a traerla al mundo.
—Respira, yáblaka, respira hondo—gruñe Dmitry mientras se lanza