CAPÍTULO 62: SIGO AQUÍ
Dmitry
Los cuerpos caen sin emitir un solo sonido. Uno tiene la garganta abierta de lado a lado, el otro se ahoga con su propia sangre antes de alcanzar siquiera a gritar. Me muevo entre las sombras del callejón sucio, húmedo, con la precisión de un bisturí. Limpio, letal y silencioso.
No dejo huellas, no dejo testigos y no dejo que el rostro de Eden se me aparezca mientras lo hago, pero lo hace igual.
Estoy en Shenzhen, China. Un agujero brillante en la superficie, pero