CAPÍTULO 43: CITA CON FREZZER
Eden
Las semanas pasan más rápido de lo que me atrevo a admitir. El pent-house ha dejado de parecer un refugio temporal y se ha convertido, lentamente en un hogar. No lo digo en voz alta porque me aterra la idea de acostumbrarme demasiado. Dmitry va y viene con ese rostro tallado en hielo, ese andar de pantera silenciosa y peligrosa, pero cuando me mira —realmente me mira—, algo se quiebra en su máscara y no sé si debería huir o quedarme y permitir que él me destru