CAPÍTULO 41: ENTRE SUS SÁBANAS
Eden
Despierto con el cuerpo enredado en sábanas tan suaves que bien podrían haber sido robadas de una nube. Aún huelen a él, a ese aroma suyo tan masculino, tan sobrio, tan él. Huele a lujo frío, a madera, a cigarro caro y a todo lo que no debería estar deseando. Me muevo despacio, mi cuerpo se siente ligeramente adolorido en lugares en los que no sabía que podía doler. Pero no es un dolor desagradable. Es… como si mi piel tuviera memoria, como si su tacto siguie